Historia

ship-voyage-route

Proyección del mapa de la travesía de Cristián V y Federico IV

Dos navíos de la expedición Danesa de las Indias del Oeste y de la Compañía de Guinea, Cristián V y Federico IV, llevaron a cabo múltiples travesías durante la comercialización de esclavos transatlánticos. Las dos fuentes que describen la peripecia que sucedió en Cahuita y la travesía de estos dos navíos con cargas de esclavos más detalladamente son The Creole English of Nicaragua Miskito Coast: Its Sociolinguistic History and a Comparative Study of its Lexicon and Syntax, por John Alexander Holm y Africans and their Descendants in Colonial Costa Rica, 1600-1750, por Kent Russell Lohse. Sin embargo, las dos obras utilizan estas historias com.

precursor de sus aspiraciones más grandes en sus estudios respectivos. La investigación de Holm está más enfocada en lingüística, mientras que la de Lohse tiene un enfoque más etnográfico. Aunque las dos publicaciones contienen marcos antropológicos, hay margen para una interpretación más histórica y arqueológica.

Cristián V inició sus travesías de comercio con una expedición en 1699. Su navío hermano, Federico IV, entró al negocio de la comercialización de esclavos en 1700 por primera vez cuando navegó hacia Christiansborg (véase la figura 1). Durante su participación en la comercialización de esclavos, tanto Cristián V como Federico IV ya tenían fijado a las Indias del Oeste Danesas como destino, normalmente la isla de San Tomás. La ruta regular desde Copenhague hacia Christiansborg y después hacia la isla de Santo Tomás fue completada varias veces antes de la última embarcación realizada en 1709-1710 (Tomado de la base de datos de la comercialización de esclavos transatlántica; Justesen 2005: 111, 182-183, 187, 211).

En el año 1708, Cristián V y Federico IV emprendieron su última embarcación. Las dos naves salieron desde Copenhague en diciembre del mismo año armados con 24 cañones y una tripulación de 60 hombres cada uno. La nave de Cristián V estaba equipada con un cargamento rumbo a África, que incluía material como tela, bienes derivados del metal, y armas que en principio estaban destinadas como objetos de comercio con los Africanos, pero también como material para uso de la industria de la construcción, tales como ladrillos y madera para los fuertes Daneses. El cargamento inicial de Federico IV incluía 30 cofres de hojas, ocho de pistolas, dos cascos de cuchillos, 522 barras de hierro Noruego, 648 barras de hierro Sueco, y 19 cajas con regalos para vender en África (Holm 1978:183).  Muchos de estos bienes fueron utilizados en el oeste de África como monedas de intercambio. Por ejemplo, las sábanas de cama fueron cortadas en tiritas y utilizadas como materia prima para tejedores, mientras que las barras de hierro podrían fraguarse como herramientas y armas por los herreros. Dado que se esperaba que el viaje durara varios años, el barco también cargaba cerca de 28,000 libras de pan y 22 puercos curados. (Lohse 2005:21).

Los conflictos regionales amenazaban el comercio en Christiansborg y ponían en peligro las provisiones destinadas al interior, esto causaba que hubiera una inflación en los precios para los pocos esclavos que llegaban a la costa (Lohse: 2005:32). En consecuencia, los fuertes apenas tenían suficientes esclavos para cubrir la resistencia de uno de sus navíos. Federico IV se quedó en Christianosborg mientras que Cristián V con bancas de esclavos adicionales, desembarcó parte de su cargamento. En mayo de 1709, Cristián V abandonó el fuerte Danés y partió hacia el puerto de la costa de esclavos ubicada en el pequeño Popo. Federico IV partió de Christianosborg después de haberse surtido con todo el cargamento humano posible, y viajó hacia Keta. El navío llegó a Keta y el primero de septiembre del año 1709, se quedó ahí para completar su consigna (Lohse: 2005:43).

La tragedia pronto habría de azotar a la tripulación de Cristián V en pequeño Popo. Mientras cargaban el navío, una canoa le cayó encima al capitán y a 3 miembros de la tripulación, matándolos. El primer marinero murió después de una enfermedad tropical. El mando recayó sobre el segundo marinero, Ander Pederson Waroe (Holm 1978:183). El recién nombrado capitán decidió embarcar hacia Ouidah un poco después, y llegó al gran puerto esclavizante el 21 de junio de 1709. Allí, Cristián V aumentó el número de esclavos que se habían comprado en la costa de comercialización de esclavos del norte, quienes elevaron el número de esclavos del barco hasta 373 (Lohse: 2005:43).

Federico IV también se encontró con sus propios problemas. Mientras obtenía una mayor cantidad de esclavos en Keta, los amarres del barco se agotaron rápidamente. Los esclavos se desnutrían y se impacientaban y, durante la noche del 13 al 14 de septiembre de 1709,  algunos de los esclavos rompieron sus cadenas y atacaron a sus cazadores en la plataforma principal. A pesar de que la rebelión fue suprimida, los líderes del fiasco fueron ejecutados públicamente en el barco. Federico IV fue cargado con 450 esclavos, 51 marcos, y 8,000 libras de colmillos de elefante cuando los dos navíos por fin se juntaron y partieron de la costa de esclavos en octubre de 1709. (Holm: 1978: 183-184; Justensen 2005:223). Los fuertes vientos de cambio de la costa oeste de África jalaron a los navíos hacia la Bahía de Biafra y hacia Camerún. Durante este tiempo, Cristián V y Federico IV pasaron cerca de las islas portuguesas de Santo Tomás y Príncipe, pero no pudieron parar por culpa del mal clima (Lohse: 2005:147). Sin embargo, los navíos se la ingeniaron para poder parar en el cabo López de Goncalves. No pudieron adquirir material, y pronto se percataron de que Francia y Dinamarca estaban en guerra. Cabo López le pertenecía a los franceses, así que los capitanes pusieron rumbo hacia las Indias del Oeste a pesar de las escasas raciones que tenían y partieron hacia las Américas. Temiendo otras insurrecciones, los capitanes de los dos navíos viajaron en cercanía durante su viaje por el mar abierto. La travesía tomó un afortunado giro cuando los dos barcos. Fallaron en llegar a Barbados por tres grados hacia el norte. Esto dejó a la tripulación sin idea alguna sobre su ubicación y casi sin comida. Nomás llegaron al Caribe, desembarcaron en la isla Santa Catalina, a 300 millas de la isla de Santo Tomás, su lugar de destino. Después de percatarse de los errores de navegación y aceptar que no podían regresar a San Tomás dadas sus escasas municiones, los capitanes decidieron proceder hacia Portobello, Panamá en un esfuerzo por vender esclavos y comprar municiones (Holm: 1978:184-185; Justensen 2005:231).

Cuando intentaban llegar a Portobello, se enfrentaron con una tempestad que los desvió 500 millas fuera de curso del cual pensaron que era Punto Careto en Nicaragua (Norregaard 1948:81). Holm (1978:185) sugiere que el nombre de la ubicación o de la península fue mal interpretado y corresponde más con la localidad de Punta Cahuita, Costa Rica.  Después de ser llevado hacia la bahía por unos pescadores Jamaiquinos, los capitanes de Federico Cuarto y Cristiano Quinto echaron ancla en la bahía. La tripulación confronto al capitán Pfieff y le exigieron que liberara a los esclavos en el litoral para que lo que quedaba de la comida fuera distribuida entre resto de la tripulación.  El capitán no cedió a su exigencia como tampoco cedió ante la exigencia de pago del mes anterior. Descontentos por las duras condiciones, la tripulación se sublevó. Pfieff tomó la decisión de soltar a los esclavos en la costa, en un fallido intento por apaciguar a los marineros, pero para entonces era demasiado tarde ya que las concesiones del capitán no satisficieron a la tripulación. (Apéndice E). Repartieron el oro del barco entre ellos. Le prendieron fuego al barco, y contrataron a un grupo de jamaiquinos para que los llevaran a Panamá. Ya sin nada que hacer, Pfieff y los capitanes de Cristiano Quinto viajaron con la tripulación hacia Panamá y luego regresaron a Dinamarca para contar la historia del naufragio de los navíos (Holm 1978:186).

Cuando intentaban llegar a Portobello, se toparon con una tempestad que los desvió 500 millas fuera de curso del cual pensaron que era Punto Careto en Nicaragua (Norregaard 1948:81). Holm (1978:185) sugiere que el nombre de la ubicación o de la península fue mal interpretada y corresponde más con la localidad de Punta Cahuita, Costa Rica. Después de ser llevado hacia la bahía por unos pescadores Jamaiquinos, los capitanes de Federico IV y Cristián V echaron ancla en la bahía. La tripulación confrontó al capitán Pfieff y le exigieron que liberara a los esclavos en el litoral para que lo que quedaba de la comida fuera distribuida entre el resto de la tripulación.  El capitán no cedió a sus exigencias como tampoco cedió ante la exigencia de pago del mes anterior. Descontentos por las duras condiciones, la tripulación se sublevó. Pfieff tomó la decisión de soltar a los esclavos en la costa, en un fallido intento por apaciguar a los marineros, pero para entonces era demasiado tarde ya que las concesiones del capitán no satisficieron a la tripulación. (Apéndice E). Repartieron el oro del barco entre ellos. Le prendieron fuego al barco, y contrataron a un grupo de jamaiquinos para que los llevaran a Panamá. Ya sin nada que hacer, Pfieff y los capitanes de Cristián V viajaron con la tripulación hacia Panamá y luego regresaron a Dinamarca para contar la historia del naufragio de los navíos (Holm 1978:186).